Nos ahorramos los malos tragos de los sábados de imaginarnos con otros al lado, de no extrañarnos más de lo que podemos soportarnos, de odiarnos por dar demasiada importancia a lo que hablamos. Pero queremos que pase para que nunca más nos pasemos de largo. - Iago De La Campa.
Esto no es una carta de amor.
[Suena "To build a home" de fondo mientras escribo, qué canción más bonita.]
Y claro que volveré a salir de fiesta, a bailar como si no hubiese un mañana encima de alguna tarima mal fregada.
Y volveré a echarte de menos cuando suene alguna canción que lleve tu nombre escondido entre las lineas de la letra.
No sé, a veces pienso que te quise demasiado. Que ahora no soy capaz de pasar página porque doblé la esquinita de todas aquellas que me recordaban a ti, y no queda esquina que no haya doblado.
Y claro que volveré a las rondas de chupitos en bucle hasta que no me acuerde ni de por qué estoy bailando a las tres de la mañana con un desconocido.
Y claro que me encantaría llamarte para que fueras tú quien me sacase a bailar, porque aunque me saques treinta centímetros, a mí se me da que te cagas bailar de puntillas.
A mí ya no me importa en qué caderas distintas a las mías apoyes tus manos, yo te conozco, y a mí no me engañas. No me lo tengo muy creído, creo en mí; que es muy distinto.
Y sé que lo mejor no siempre es lo que más gusta.
En fin, que hay cosas a las que todavía no me acostumbro, y dudo que algún día lo haga.
Todo vuelve, nunca lo olvides. Pero quién sabe, quizás esta vez ya no sea yo, o tal vez no seas tú.
Poco se habla de los cerezos cuando no están en flor,
se nos olvida que siguen siendo cerezos.
![]() |
No siempre tú te ves como los demás te ven a ti,
y eso,
a veces,
es una gran ventaja.
|

No hay comentarios:
Publicar un comentario